FICSAC

El inicio

En 1954, una vez que la Universidad Iberoamericana obtuvo personalidad jurídica, la Compañía de Jesús manifestó su determinación de que la propiedad real de los muebles e inmuebles quedaran en manos diferentes, con el objetivo de consagrarse por entero a la formación universitaria de la juventud mexicana sin interés material de ningún tipo.

Por tal motivo, los jesuitas y sus colaboradores se dedicaron a estudiar y a buscar una figura jurídica idónea, que permitiera la existencia de un organismo capaz de recoger y preservar su ideal educativo.

Así, el 28 de febrero de 1956 se fundó legalmente el patronato de Fomento de Investigación y Cultura Superior, A.C (FICSAC), cuya misión fue, desde aquel entonces, fomentar, patrocinar y apoyar todas las actividades académicas propias de los institutos de investigación científica; así como generar las iniciativas y procurar los fondos que apoyen a la Universidad Iberoamericana en la consolidación de su prestigio, vinculación con la sociedad, excelencia académica y formativa, con un profundo sentido de responsabilidad social.

FICSAC, patronato Económico y de Desarrollo de la Universidad Iberoamericana, nació como una asociación sin fines de lucro y se organizó mediante una junta directiva que quedaría integrada por un presidente, un secretario y cinco vocales.

Aun cuando algunas voces aisladas tildaron de elitista a la Universidad Iberoamericana, lo cierto es que gracias a los esfuerzos conjuntos de FICSAC y la Universidad, desde los primeros años de vida se implementaron becas de buen rendimiento a estudiantes de escasos recursos, lo cual representó que el 10% de la población estudiantil tuviera el beneficio de una beca.

 

 

 

 

Cabe destacar que el primer presidente de FICSAC fue el Lic. Daniel Kuri Breña, quien se caracterizó por ser un luchador incansable por el respeto a la autonomía universitaria y la libertad de cátedra.

Los asociados fundadores fueron: Daniel Kuri Breña, Roberto Guajardo Suárez, Manuel Ulloa Ortiz, Carlos Trouyet, Noé Graham Gurría, José Campillo, Adolfo Christlieb, Augusto H. Álvarez, Evangelina R. Vda. de De Lachica, Luis Topete Bordes, Enrique Carral, Armando Chávez Camacho, Juan Manuel Gómez Morín, Salvador Laborde, Manuel Marván, Raúl Medina Mora y Juan Landerreche Obregón.

Una vez conformado el patronato, un grupo importante de amigos UIA se comprometió a reunir recursos para que la Universidad Iberoamericana pudiera contar con un recinto propio y hacer frente al crecimiento de la matrícula.

Fue en ese mismo año 1956, cuando se cristalizó la idea del nuevo campus y en ello fue determinante la participación de FICSAC, sobre todo con la participación entusiasta de don Agustín Legorreta, de don Carlos Trouyet y de don Manuel Senderos Irigoyen, quienes convocaron a varias empresas a contribuir con sus aportaciones para llevar a cabo la construcción de los primeros edificios.

Así, el primer proyecto en forma de FICSAC, fue la construcción del campus para la Universidad Iberoamericana en 1961, ubicado en Cerro de las Torres 395, en la colonia Campestre Churubusco. Esta primera edificación fue gracias al compromiso y donaciones de quienes respondieron al llamado del patronato. De esta manera, la Universidad Iberoamericana garantizó la propiedad de sus instalaciones y el crecimiento de su oferta académica, así como de su matrícula.

El papel de FICSAC ante el temblor de 1979

Luego del temblor del 14 de marzo de 1979 que derrumbó las instalaciones del campus de Cerro de las Torres, la comunidad universitaria se unió en torno a una sola idea: reedificar a la Universidad.

Hubo una respuesta inmediata de alumnos, ex alumnos, profesores y trabajadores, quienes contribuyeron con recursos económicos para restablecer las actividades académicas. En ese momento de coyuntura, fue determinante el papel de FICSAC, que en aquel entonces era presidido por el señor Adolfo Patrón Luján, sin cuyas aportaciones habría sido prácticamente imposible restituir la normalidad en el campus universitario.

La intervención de FICSAC hizo que los costos de reconstrucción y readaptación fueran asumidos por empresas y personas que con sus donativos jugaron un rol de gran importancia. Estas acciones lograron también acercar a FICSAC con las autoridades de la Universidad para trazar un camino de cómo juntos enfrentarían la reconstrucción.

En poco tiempo, se reanudaron las actividades en aulas y laboratorios provisionales y se recuperaron documentos, expedientes, tesis y archivos de la computadora central.

 

 

En 1982 fue colocada la primera piedra del plantel Santa Fe. El proyecto arquitectónico de las nuevas instalaciones surgió de un concurso convocado por la Universidad Iberoamericana, del cual resultó ganador el presentado por los arquitectos Francisco Serrano y Rafael Mijares; la dirección y coordinación de la obra se delegaron en el señor Armando Leñero

 

El campus Santa Fe

Fue hasta 1981 cuando los miembros de FICSAC, encabezado por don Adolfo Patrón Luján, iniciaron una campaña de recaudación de fondos para la construcción de un nuevo plantel. Se evaluaron diversas opciones geográficas, por ejemplo: Cuernavaca, Tláhuac, Las Águilas y el Desierto de los Leones; ninguna de ellas cubría las expectativas. Más adelante con la colaboración del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, –entonces funcionario público– se exploró un nuevo proyecto urbano en el área conocida como Lomas de Santa Fe, al poniente de la Ciudad de México; pese a algunas reservas por colindar con un área receptora de basura, se decidió que ese predio de 200 mil metros cuadrados era el ideal.

En 1987, en el día de San Ignacio, el ingeniero Julio Gutiérrez Trujillo, presidente de FICSAC, entregó el nuevo plantel a las autoridades de la Universidad Iberoamericana. La culminación de esta obra constituyó uno de los más significativos avances de la Universidad, siendo este nuevo campus un espacio proyectado a largo plazo en el que coincidirían una serie importante de adelantos científicos y tecnológicos, así como una abundante vida cultural.

60 años de distancia, FICSAC mantiene el espíritu de generar y proponer iniciativas que enriquezcan la vida universitaria y consoliden su calidad y excelencia académica. También, el patronato no ha desistido de su actividad de procurar fondos que garanticen el desarrollo de los proyectos de investigación y docencia de la Universidad. Así quedó demostrado con la campaña que se llevó a cabo para construir el nuevo plantel de la Prepa IBERO, en la cual nuevamente participaron alumnos, ex alumnos y profesores que con un gran sentido de apego a la Universidad y a FICSAC, tuvieron la confianza de emprender la construcción de la preparatoria.

En estos 60 años, la misión de FICSAC ha sido contribuir al desarrollo de la Universidad Iberoamericana mediante el apoyo económico; de la misma manera  que ha ejercido una importante labor de vinculación con los sectores empresarial, industrial, de gobierno y de organizaciones sociales, con quienes ha buscado en todo momento el compromiso y la participación integral que fortalezca las estructuras de enseñanza de la Universidad.

En 60 años de existencia, FICSAC se ha enfrentado a diversos desafíos, pero todos ellos han tenido resultados positivos y satisfactorios. En este tiempo básicamente son dos preocupaciones específicas que el patronato ha tenido: los alumnos y los profesores.

Para los alumnos, a lo largo de estos años, ha implementado becas que les apoyen para el pago de colegiaturas, para manutención, para movilidad o incluso para el desarrollo de eventos culturales o de proyección social. En el caso de los profesores, los ha apoyado para que obtengan una maestría o doctorado y eleven la calidad académica, así como año con año ha reconocido con un estímulo económico a aquellos docentes e investigadores que sobresalen en su producción científica y en su trabajo en las aulas.

También, particularmente FICSAC ha decidido canalizar recursos para que la investigación de la Universidad Iberoamericana esté a la altura de la mejores universidades del mundo. Desde proyectos de las disciplinas humanas y sociales, hasta sofisticados programas de desarrollo tecnológico, pasando por el financiamiento de Cátedras de Investigación, el patronato no ha desistido en promover una investigación de calidad.

 

60 años de FICSAC significan 60 años de apoyo a la Universidad Iberoamericana, significan también, 60 años de estar impulsando y promoviendo la educación de calidad y excelencia, pero sobre todo, significan 60 años de estar formando mujeres y hombres íntegros que con sus acciones van transformando positivamente la vida del país y del mundo.

Estos primeros 60 años nos obligan a mirar hacia el horizonte, será el trabajo que hoy estemos realizando y el compromiso que adquieran las nuevas generaciones, lo que permitirá que se escriba un capítulo más, de otros 60 años en la historia de FICSAC…